Según una periodista de la cadena Univisión, la confusión se originó por el ingreso de un homónimo a la morgue de Los Ángeles

Los Ángeles (Agencias). El estado de salud y el lugar donde se encontraría el cantante Luis Miguel siguen siendo un misterio para la prensa especializada y sus miles de fanáticas alrededor del mundo.

Desde la semana pasada se difundió que el querido artista estaba internado en una exclusiva clínica de Los Ángeles, pero al no haber existido una versión oficial sobre él, los rumores en torno a su salud siguieron aumentando. A tanto han llegado las especulaciones acerca de Luis Miguel, que, el pasado viernes, muchos medios de comunicación mexicanos recibieron la noticia de que este había fallecido.

Así al menos lo reconoce la revista “People en español”, que en su sitio web reveló que manejaron esa información durante el fin de semana. La publicación dice que el mismo comentario llegó a TV Azteca y al espacio de Univisión “El gordo y la flaca”. Incluso el portal on line publicó que el cuerpo del intérprete estaba en la morgue de Los Ángeles y que era inminente su oficialización ante los medios de comunicación.

Esta noticia tan alarmista se originó —según la periodista Jessica Maldonado, de Univisión— en la morgue de la ciudad de Los Ángeles debido a que en este recinto se hallaba el cuerpo de un hombre llamado Luis y de apellido Miguel, oriundo del estado de Oaxaca, México.

Según Maldonado, mientras varios reporteros esperaban en la morgue para salir con la primicia, el cantante estaba en un exclusivo resort en Santa Bárbara, California, llamado San Isidro Ranch, donde el lunes 19 habría pasado su cumpleaños 40.

El programa “El gordo y la flaca” aseguró, además, que el divo mexicano está mucho mejor de salud y hasta ha sido visto tomando el sol en el lugar. Hasta ahí habrían llegado algunos amigos para felicitarlo por su onomástico.

Hace varios días, la prensa especuló que el artista habría sido internado por tres posibles motivos: una grave infección a raíz de una cirugía estética, seguir un tratamiento de desintoxicación, o tratarse una bacteria alojada en sus pulmones.

Fuente: el comercio noticias

http://elcomercio.pe/noticia/465085/error-morgue-dio-muerto-luis-miguel

LOS SENOS GRANDES

Según un estudio de mercadeo que la firma Leonisa hizo en América Latina en 2006, en promedio una de cada dos mujeres de todas las edades necesitan usar sostenes con estructura para busto pesado.

Su vida, como la de todos, está llena de números: 22, los años que tiene; 1,52, su estatura; 4, la talla de sus pantalones; 49, los kilos que pesa; 35, la talla de sus zapatos, y otra serie de cifras por cuenta de su dirección, su teléfono celular y su número de cédula.

Ninguno, sin embargo, es tan representativo como el 38B que lleva marcado en la etiqueta de su brasier.

Ese número es el que más la caracteriza, muchas veces aunque ella no quiera. “La gente, sobre todo los hombres, siempre te miran ‘allí’… y a toda hora escuchas comentarios”, dice esta cartagenera que trabaja como vendedora en Bogotá y que dice no tener problemas con lucir los senos prominentes que heredó de su mamá.

Xiomara Solano, por el contrario, no le encuentra mucha gracia al número 40 (a secas y sin letras) que llevó como “una pesada carga” desde los 16 hasta los 28 años, cuando por cuenta de la lactancia de Nicolás y Juan Manuel -sus hijos- la talla de su brasier se redujo hasta el 36 B. Hoy, a sus 37 años, todavía conserva la postura encorvada que adoptó desde joven para esconder sus notorios senos.

“Ahora no me importa, pero antes sí. Me sentía mal cuando estaba en el colegio o íbamos de paseo; era terrible porque sabía que tenía más busto que muchas de las que estaban en la piscina, entonces me escondía y me tapaba. Creo que muy pocas personas me han visto en vestido de baño”, señala.

La mayoría de las ‘tetonas’ -esa es la definición que para ellas da el diccionario de la Real Academia Española- van por el mundo sin problemas, pues encuentran el equilibrio en su cuerpo para soportar el peso; otras lo hacen con resignación pues les da vergüenza consultar o no tienen los recursos económicos para someterse a una reducción, y algunas más, con un orgullo casi proporcional al tamaño de sus senos que algunas veces resulta hasta intimidante.

Pero es tan popular el asunto, que la cirugía estética de aumento de senos es la segunda que más se realiza en el país y miles de mujeres pagan alrededor de seis millones de pesos por hacérsela, según Mario Daniels, de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, que señala que en el país la talla de aumento más popular es la 36B, “muy grande para el prototipo de las nuestras”.